
- Anna Corbellá compite en la Barcelona World Race a bordo del equipo GAES
- Junto a la inglesa Dee Caffari forma la única tripulación femenina de la flota
- La catalana fue, en 2009, la primera española en completar la Transat 6,50
En un velero de 18,28 metros de eslora y con apenas 10 metros cuadrados de superficie habitable, Anna Corbellà lleva casi diez días en medio de ninguna parte, descendiendo por el Atlántico hacia los temibles mares del sur. Está participando en la Barcelona World Race, una vuelta al mundo sin escalas y en tripulaciones de dos regatistas, junto a la británica Dee Caffari. Se trata de uno de los retos más extremos de la vela oceánica, hasta ahora un terreno inhóspito para una mujer española. Una emocionante aventura que la regatista irá relatando en ELMUNDO.es a partir de este lunes.
En uno de los deportes que más medallas ha dado a España, no hallamos una tradición de regatistas féminas que hayan probado fortuna en grandes travesías, algo que sí ocurre en otros países como Francia o Inglaterra. De hecho, en noviembre de 2009 Anna Corbellà se convirtió en la primera española que finalizó una competición transoceánica, la Transat 6,50 (Francia/Brasil), en un brillante 13º puesto absoluto y como primera mujer en llegar a Salvador de Bahía.
La catalana lleva el salitre en la sangre desde niña, cuando navegaba en el barco de sus padres. Luego se introdujo en la vela ligera y llegó a formar parte del equipo preolímpico. Sin embargo, su participación en 2001 en la regata Mare Nostrum (500 millas en una travesía Barcelona/Baleares/Barcelona), una edición marcada por unas duras condiciones meteorológicas, marcaría su trayectoria. A partir de entonces, Corbellà navegaría cada vez distancias más largas, a más millas de casa.
La Barcelona World Race es un desafío titánico para la regatista. Hasta la fecha, 21 días es el tiempo máximo que la española ha estado sin pisar tierra firme y ahora deberá resistir durante casi 100 días. Algo similar ocurre con las millas navegadas en competición. Si sumamos todas las regatas oceánicas que ha disputado Anna Corbellà, la cifra no alcanza las 10.000 millas, mientras que el recorrido al que está enfrentándose actualmente supera las 25.000 (46.300 kilómetros).
A bordo del barco GAES, un velero clase IMOCA Open 60, la barcelonesa cuenta con Dee Caffari como compañera de aventura. La navegante inglesa es toda una eminencia en la vela oceánica, la gran referencia mundial desde que la mítica Ellen MacArthur decidiera retirarse de la competición. Caffari afronta su tercera vuelta al mundo, siendo la única mujer en la historia que ha completado la circunnavegación tanto a favor del viento y de las corrientes como en contra, por el llamado 'camino equivocado'.
En esta primera parte de la Barcelona World Race, el GAES, el único equipo íntegramente femenino, se mantiene dentro del 'pelotón'de una flota compuesta por otras 13 unidades. Y es que el mar no entiende de sexos y sí de pasión, sacrificio e intuición. Y eso es precisamente lo que Anna Corbellà está demostrando milla a milla.
Fuente: elmundo.es
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